Salam Alaikum
es un artículo del conocido escritor y editor vasco abertzale tafallés Jose Mari Esparza, publicado en GARA el 9 de octubre de 2001.
José Mari Esparza
Salam alaikum
A Mohammad, Hasan, Omar, Alí... A los diecinueve pilotos de la media luna. Salam alaikum, la paz sea con vosotros. Valga esta carta a guisa de póstuma oración. Aunque ateo fervoroso, pertenezco a eso que llaman civilización judeo-cristiana, que enseña a rezar por los difuntos, aun por los enemigos. Mártires entre vuestra gente, sóis demonios entre nosotros, los buenos. Dios salva América y a moro muerto, decíase antaño, gran lanzada.
No sabéis la que habéis armado. Ni siquiera pudísteis imaginar la magnitud del desaguisado. Impresionados estamos de lo que puede hacerse con cuatro navajas, un cargamento de fe y un odio bien represado. Desde Vietnam no veíamos al Tío Sam tan humillado. Fue estremecedor ver a Bush y sus gorilas escondiéndose como ratones, ellos, que jamás pestañean a la hora de bombardear pobres. Ver la cobardía del dinero, huyendo de la Bolsa. Ver a los ricos del mundo, haciendo genuflexiones ante el amo herido.
Vosotros, al menos, os habéis escapado de la que viene. En la Edad Media os habrían quemado en efigie, como hacían con los que se les iban de las manos antes de tiempo. Ahora, sin culpables directos, los gringos quieren aplicar con vuestros hermanos la jurisprudencia del lejano Oeste: indio bueno es el indio muerto. Cien años de derecho internacional se acaban. La ONU ha muerto, viva la OTAN.
A falta de pruebas judiciales, les basta la prensa. Dicen de vosotros cosas increíbles: los rusos os han visto con los chechenos, los españoles con los de ETA, los de Miami con Fidel... Dicen que días antes andábais borrachos, vosotros, tan ascetas. Que os pusisteis a matar azafatas sólo «por diversión». Hasta hemos leído en "El País" que la barba de Bin Laden es «de una fiereza insaciable», cosa asaz espectacular tratándose de un manojo de pelos. El aparato de mentir está en marcha, para abrir paso a lo que se avecina. Los matones del planeta quieren mostrar a doña Humanidad que su garrote viril sigue siendo el más largo.
Dicen los analistas, incluso los nuestros, que ahora todo va a ser peor. Claro, herir a un gigante siempre es peligroso, incluso si se cae. Mas no caeremos en la tentación de echaros toda la culpa. Es posible que vuestro vuelo al horror sirva de estribo para que nos envíen a todos a la Prehistoria, como también puede servir para que se barajen otros modales de ordenar el mundo. Decía Marx que en la Historia, como en la Naturaleza, la podredumbre es el laboratorio de la vida. Si fuisteis Génesis o Apocalipsis sólo Alá, y el tiempo, lo dirá.
Alaikum ua salam. Que la tierra os sea leve. *